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27 de agosto de 2010

Sillas de masaje






En Plaza Universidad ya instalaron las sillas de masaje, esas que por una módica cantidad recetan un placentero cataclismo en la espalda. Cinco pesos compran dos minutos celestiales, y como la especialidad de los liberales y heroicos patriotas son las ofertas, por diez pesos nos regalan… ¡cinco minutotes!

En Mérida no hacen ofertas tan atractivas. Ahí te cobran cinco varos por tres minutos y vaya usted a girar sobre su propio eje al colocar un foco, a mover la cabeza al peinarse, a celebrar el éxito arrollador de megaproyectos que no han sido construidos, a…

Más allá de las cualidades ortopédicas de esos armatostes, que podríamos discutir todo el tiempo que quieran siempre y cuando el doctor Rubio sea el moderador, el punto es que hasta estos detallitos nos ayudan a comprender, otra vez, por qué los fines de semana los campechanos ponen rodilla en suelo en cualquier plaza, restaurante, tienda departamental o etcétera de Mérida, y juran lealtad a Ivonne Ortega.