¿Y dónde están los masones?

Me tenía preocupado el silencio de la masonería en el debate acerca de la Stella Maris y la sonora bofetada al estado laico, sobre todo cuando hasta los Caballeros de Colón salieron a defender la obra con argumentos extraídos de algún medieval rincón del colon. Algo raro sucede, me dije, pero infancia es destino y, como fanático de las películas del Santo, confieso que siempre mantuve las esperanzas de que aparecieran los masones, con la capa al aire, para aplicarle a los Caballeros una urracarrana voladora y a Enrique Iván una lavativa con escuadra y compás que le quite lo sabroso. Les advierto que mis esperanzas estaban más que fundadas. Cada 21 de marzo los masones salen de su madriguera y, con voz engolada, nos ilustran sobre Benito Juárez y sus inmensas aportaciones a la patria, entre ellas la separación Estado-Iglesia, lo que no tiene otra lectura que avisar que ahí están ellos, con sus mandiles y sus guantes blancos, para proteger la salud de la república de la to...