Cinema show
Los liberales y heroicos burócratas tienen hábitos un tanto extraños. Por ejemplo, no usan las direccionales de los automóviles para advertir que darán vuelta sino para anunciar el triunfo de la maniobra; les encanta pasmarse con la luz verde del semáforo, nomás la ven y les da por anolar pirámides hasta que escuchan un concierto de claxonazos y se mueven mentando madres; y están obsesionados por usar el celular donde por ley y por sentido común y civilidad no deben: cuando conducen o en el cine; en el primer caso pueden ocasionar un accidente mortal, aunque comprendo que prefieran matar y morir por su propia mano a caer en un bache y achicharrarse en el magma del centro de la tierra, pero en el segundo dan ganas de echarlos en un bache, caraxo. Sobre esto último me extiendo. A pesar del letrero que aparece antes de los cortos y nos solicita apagar celulares, durante toda, todita la proyección tenemos que zamparnos una sinfonía de tonos Telcel, de La marsellesa al Sirenito, que no...